Noticia: El Principado creará centros especiales para los enfermos mentales más graves
El tratamiento de los enfermos mentales más graves en grandes instituciones, al estilo de la situación anterior a la reforma del sistema en los años 80, ha dejado de ser una opción. Sin embargo, la Consejería de Salud trabaja en el desarrollo de un protocolo para crear un sistema de miniresidencias que permita, bajo ciertas circunstancias, el internamiento temporal de los pacientes que constituyan un peligro para ellos mismos o para terceras personas. El departamento también contempla la formación de equipos ambulatorios de atención a las situaciones de crisis que permitan la detección precoz de situaciones de riesgo y alivien la presión sobre las familias sometidas a ellas. La muerte de una mujer a manos de su hija esquizofrénica, ocurrida en Mieres la semana pasada, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre cuál es el mejor tratamiento para los enfermos crónicos y agudos. Para el coordinador del área de Salud Mental del Servicio de Salud del Principado (Sespa), José Fernández, se trata de 'un asunto delicado'. 'Ningún modelo garantiza el 'riesgo cero'. Siempre pueden ocurrir hechos desgraciados', advierte. La Administración regional, en cualquier caso, no es partidaria del enfoque institucional y prefiere ahondar en el sistema de atención comunitaria construido en los últimos veinte años. La consejería admite que esa opción presenta algunas lagunas. 'El soporte sociosanitario no se ha desarrollado del todo', reconoce Fernández, pero, a su juicio, resulta superior a la vuelta a la institucionalización. 'Evitar los ingresos de por vida previene riesgos mayores', asegura. La apertura de esas miniresidencias y la formación de unidades ambulatorias de apoyo responden a la necesidad de mejorar la atención comunitaria sin dejar de lado su esencia: la colaboración entre el sistema sanitario, otras administraciones y las familias para la inserción de los enfermos. El objetivo principal va dirigido precisamente a las familias. 'No se les puede exigir tanta responsabilidad, porque en muchos casos ya están haciendo más de lo que pueden, deben y saben', opina Fernández. Según su experiencia, los padres con hijos enfermos a su cargo tampoco plantean un internamiento definitivo. 'Nunca me he encontrado con una petición así. Sí que existen personas que piden un descanso y creo que merecen ese acompañamiento y una liberación de responsabilidades'. Otros expertos, como el catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo Julio Bobes, opinan que la reforma del sistema de salud mental es 'el mayor reto que debe afrontar en esta legislatura' el nuevo consejero, José Ramón Quirós. Bobes recuerda que los ministros de Sanidad de la Unión Europea suscribieron en enero de 2005 un documento, bautizado como Declaración de Helsinki, que pide redefinir los modelos de atención a los pacientes con trastornos severos y un aumento de los recursos destinados a esas políticas. Según ese acuerdo, la salud mental debe recibir en 2010 el 10 por ciento del total de los presupuestos destinados a la sanidad. La inversión actual en España ronda el 4 por ciento. Bobes, que también considera fuera de lugar debatir una vuelta al modelo anterior, señala que el mayor problema del modelo comunitario -que necesita consultas, hospitales de día, unidades terapéuticas y otras atenciones especializadas- es que su implantación ha sido 'muy lenta'. 'Hay un déficit en los cuidados', indica. El catedrático señala también que los médicos se enfrentan al problema de que por sus consultas pasan personas con problemas que podrían derivarse a la atención primaria, mientras que los pacientes más graves quedan fuera del sistema. 'No están bien atendidos quienes no son capaces de demandar ayuda porque tienen un trastorno tan grave que les impide tener conciencia de su enfermedad', opina. El control de la depresión, la esquizofrenia y los brotes psicóticos es 'muy importante' para la Organización Mundial de la Salud (OMS), según ha advertido esta semana Manuel Desviat, ex presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría y actual asesor de Salud Mental del organismo internacional. 'Serán las pandemias psicológicas del mundo globalizado. Por falta de valores y de cohesión social, los jóvenes actuales están sustituyendo la protesta colectiva, la huelga, por la baja laboral', sostiene. El Principado minimiza esas cifras. En 2006, el Sespa atendió 45.000 consultas de salud mental. Los casos más graves son 3.000. 'Sólo entre 700 y 1.000 necesitan un seguimiento continuado', indica Fernández. |