Noticia: La presión policial evita un gran atentado de ETA para sembrar el terror en Levante
ETA pretendía atentar en el Levante español con una furgoneta bomba cargada con cerca de 100 kilos de explosivos, e intentaba hacerlo el fin de semana, probablemente el domingo, poco después de perpetrar el ataque a la casa cuartel de la Guardia Civil en Durango. El comando decidió abortar sus planes al sentirse 'acorralado' y se deshizo el domingo del vehículo, que hizo estallar en un olivar de la localidad castellonense de Les Coves de Vinromà, a 45 kilómetros de la capital. Después de horas de confusión sobre la extraña explosión, la liberación ayer de los dueños del vehículo, secuestrados en Francia el pasado viernes, confirmó que la organización etarra estaba detrás de lo sucedido. Según informaron mandos de la lucha antiterrorista, el sábado varios vecinos alertaron a la Guardia Civil de que cuatro personas sospechosas habían aparcado ese mismo día una furgoneta 'Mercedes Vito' de color amarillo, matrícula 4754 BYH, en las cercanías del kilómetro 69 de la carretera CV-10, en un paraje conocido como Barranc de Pere, a siete kilómetros del casco urbano de Les Coves. Una patrulla se desplazó al lugar a primera hora de la noche del sábado y comprobó que el vehículo, que llevaba los cristales tintados y estaba habilitado como caravana habitable, no figuraba como robado ni tenía las puertas forzadas, por lo que no actuaron. No obstante, la Guardia Civil no dio por cerrado el caso y trató de manera infructuosa durante el domingo de localizar a los dueños del vehículo, un matrimonio de la localidad guipuzcoana de Orio que, según sus vecinos, se encontraba de vacaciones con su hijo de corta edad. Los terroristas hicieron estallar la furgoneta minutos después de las siete de la tarde del domingo. Según las primeras estimaciones, y a falta de los análisis de la Policía Científica, el vehículo estaba cargado con cerca de un centenar de kilos de un explosivo aún por determinar. El estallido, que se pudo oír en seis kilómetros a la redonda, provocó un gran cráter, destruyó un bancal cercano de olivos y calcinó por completo la camioneta. Varias dotaciones de bomberos tuvieron que sofocar las llamas, que generaron una enorme columna de humo. La onda expansiva arrojó restos del vehículo a más de 400 metros. La hipótesis de los servicios de Información de la Guardia Civil es que los etarras, de dos a cuatro según diferentes versiones, vieron cómo la patrulla del instituto armado comprobaba la matrícula de la furgoneta. Al sospechar que habían sido descubiertos, el domingo por la mañana decidieron deshacerse del vehículo (y de paso borrar las huellas) detonando la bomba mediante un temporizador. Un testigo afirma que el domingo a primera hora vio cómo al menos uno de los ocupantes de la 'Mercedes Vito' se bajó de la furgoneta y se subió en otro coche que aguardaba en las cercanías. La autocaravana había sido desplazado apenas unos metros del lugar donde los agentes la habían inspeccionado. Los mandos de la investigación descartan que el objetivo de ETA fuera atentar contra una torreta de muy alta tensión que se encuentra a 30 metros y que apenas resultó dañada. El secretario de Estado para la Seguridad, Antonio Camacho, se negó a especular sobre el objetivo de los terroristas, en una comparecencia pública ofrecida por la tarde. Tras elogiar la 'magnífica' actuación de los cuerpos policiales y destacar que el atentado se frustró por la 'colaboración ciudadana', se atrevió a asegurar que, de haberse producido, la acción habría 'comprometido gravemente la seguridad' de los ciudadanos. En este sentido, insistió en que los terroristas abandonaron su plan al sentirse 'acorralados y acosados' por los diferentes cuerpos policiales. Durante toda la madrugada del lunes los especialistas de Información y TEDAX trabajaron sobre el terreno para averiguar si ETA, tal y como sospechaban, estaba detrás de la extraña explosión. Sin embargo, la confirmación llegó desde Francia. Los dueños de la furgoneta y su hijo fueron liberados a las 5.55 horas de la mañana en un bosque cercano a la localidad de Ousse-Suzan, entre Bayona y Burdeos. El lugar exacto se encuentra a unos setenta kilómetros del camping donde habían sido capturados el viernes por la mañana. Según su testimonio, ofrecido en la comisaría de la cercana Tartas, cinco encapuchados les interceptaron a las ocho de la mañana y les mantuvieron retenidos en una 'Renault Scenic', que ha aparecido incendiada en un paraje del sur de Francia. Los terroristas debieron acceder a España, según las primeras pesquisas, por el paso fronterizo de Jaca o de Perpignan. Las fuerzas de Seguridad no se atreven a precisar con exactitud cuántos activistas han intervenido en el robo de la furgoneta en Las Landas y en el intento frustrado de atentado, aunque adelantan que su número podría rondar los siete: no menos de cinco terroristas participaron en el asalto a la familia. Tres de ellos se quedaron con el matrimonio y el niño y, según las pesquisas, otros dos, en compañía de, al menos dos nuevos activistas, bajaron hasta Castellón. Según los vecinos, hasta cuatro personas diferentes aparecieron por el olivar de Les Coves. La Guardia Civil investiga la posible relación de este suceso con el etarra que el 19 de julio se dio a la fuga en el municipio castellonense de Torreblanca, a sólo 27 kilómetros de Les Coves. El activista, que viajaba desde Castellón a Tarragona en taxi, escapó tras detectar un control policial, dejando en el turismo una bolsa con material explosivo. Entre los objetos que se hallaron había un papel con las huellas de Ander Mugika Andonegui, uno de los etarras que supuestamente viajaban en el 'Ford Focus' que ETA abandonó en junio en Ayamonte (Huelva) cuando pretendía entrar en el Algarve portugués. |