Noticia: El Ayuntamiento diseña un plan urgente para que la plaga de topillos no llegue a la ciudad
La creciente presencia de roedores y conejos en algunos barrios de la capital ha llevado al Ayuntamiento de Valladolid a elaborar un plan de intervención para controlar a estos animales y evitar que la plaga de roedores que afecta a numerosas localidades llegue a la ciudad. Los servicios municipales reciben diariamente varios avisos por la presencia sobre todo de conejos, pero también puntualmente de topillos en barrios como Covaresa, La Victoria, el entorno del cementerio de Las Contiendas y la urbanización Santa Ana. Por este motivo, técnicos de Medio Ambiente y de Salud Pública han comenzado a trabajar en un programa que contempla, entre otras medidas, el desbroce de cunetas y medianas de las avenidas para evitar que tanto topillos como conejos encuentren en la capital un hábitat idóneo para reproducirse. Ayer mismo, una simple visita al sur de la ciudad, en la calle Olimpiadas, en las inmediaciones del Centro de Acústica, permitía al curioso encontrarse con varios conejos que salían a su paso en mitad de la calzada. La mayor parte de los avistamientos de los conejos se produce a primera hora de la mañana o última de la tarde, pero no es descabellado cruzarse con ellos en otros momentos del día. Numerosos vecinos han advertido ya de la presencia de estos animales en las inmediaciones del cementerio de las Contiendas y en las medianas de la ronda norte. También se han localizado conejos en la calle José Acosta, en las zonas verdes que hay en Doctor Villacián (en el entorno del psiquiátrico) y en los jardines de la calle Juan García Hortelano, en pleno barrio de Parquesol. Las laderas de este barrio, sobre todo las del norte, son uno de sus lugares preferidos en la ciudad y pueden encontrarse varias madrigueras. También se han visto varios de estos conejos en los parques de Pajarillos y en las laderas de San Isidro, junto a la ermita. La presencia de estos animales no es nueva -llevan más de un año en la ciudad- ni tampoco perjudicial en principio para las plantas o la salud, pero el Ayuntamiento quiere tenerlos controlados para evitar que la población se multiplique de forma desaforada. La llegada a la capital se produce por la sobrepoblación de conejos que desde hace dos años vive la provincia. La Concejalía de Medio Ambiente -que ayer evitó ofrecer más datos sobre estas medidas- pretende evitar que esta circunstancia se repita con los topillos. La presencia de estos roedores en la capital no sería nueva. Las asociaciones de Agricultura de Conservación de Castilla y León han elaborado un documento en el que aseguran que durante la pasada plaga de topillos, hace diez años, 'los roedores llegaron a las calles del barrio de Parquesol'. Y también al Camino Viejo de Zaratán. Los vecinos de Fuente Berrocal han sido los primeros en dar la voz de alarma esta vez y una vecina del barrio, Milagros Diéguez, explica que desde hace unas semanas ha hallado topillos muertos en su jardín. Los roedores también se han divisado en los huertos ecológicos de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola (INEA). No al veneno Varias asociaciones ecologistas y de consumidores pidieron ayer la 'paralización inmediata' del uso de grano envenenado para erradicar a los topillos, por el 'evidente riesgo' para la salud pública y para la supervivencia de numerosas especies, y solicitaron que el Ayuntamiento no incluya estas medidas en su plan. La Federación de Consumidores en Acción (FACUA), la Fundación Global Nature, SEO-BirdLife, WWF-Adena y Ecologistas en Acción aseguraron que la técnica que se está empleando, que consiste en depositar el veneno en pequeños contenedores cilíndricos, no resulta efectiva y añadieron que han observado 'cómo el grano contaminado se sale de los tubos y puede ser fácilmente vaciado por cualquier pequeño movimiento, con lo que pueden consumirlo animales distintos a los topillos'. Además, recordaron que pocas horas después del comienzo de la media veda, la propia Consejería de Sanidad de Castilla y León recomendó no consumir ninguna de las especies cinegéticas que se cacen en las zonas donde se ha dispersado el veneno. |