Noticia: La Junta experimenta en Zamora con una máquina que erradicó una plaga de topillos en Italia
Las primeras medidas puestas en marcha para acabar con la plaga de topillos no han calmado la preocupación de los agricultores del este de la provincia, que continúan calculando las pérdidas en la cosecha de esta campaña y temen las consecuencias que tendría la plaga el próximo año si no se exterminan los roedores. Al reparto de veneno se sumó ayer una nueva medida puesta en marcha por la Junta de Castilla y León para acabar con los topillos en Zamora. En concreto, fue en el municipio de Abezames en el que finalmente se iniciaron las quemas controladas de rastrojos y maleza. Por si estas medidas no son eficaces, a la vez que se prendía fuego en las cunetas de Abezames, en el municipio vecino de Bustillo del Oro tenía lugar la presentación de una nueva maquinaria agrícola que, según sus comercializadores, ya se ha mostrado eficaz contra las plagas de roedores. La demostración del apero contra los topillos, fabricado por la firma italiana Alpego y comercializado hasta ahora en varios países europeos y en el norte de España, se desarrolló con el humo de fondo de las quemas autorizadas. En Abezames, la gran mayoría de los agricultores del municipio acudieron a la convocatoria de la Junta de Castilla y León para efectuar las quemas controladas en cunetas, lindes de viñedos y terrenos de regadío. Escepticismo Las tareas, que estuvieron supervisadas por técnicos de las consejerías de Agricultura y Medio Ambiente, congregaron a los profesionales del campo de la zona, que pese a ello en muchos casos se mostraban escépticos con la eficacia de la medida. De hecho, según apuntaban algunos agricultores, en otras provincias las quemas solo consiguieron que los roedores se trasladaran a los viñedos y regadíos. Por el momento, en secano las pérdidas alcanzan una media de entre 30 y el 50 por ciento, aunque en algunas parcelas la cosecha de cereal se ha perdido 'prácticamente al 100 por ciento', según indica el cultivador Juan Carlos Martín y ratifica el agricultor, ganadero y alcalde de Bustillo, Jesús Alfageme. Para este responsable municipal la Administración regional ha gestionado mal el problema y no le ha dado importancia hasta ahora, cuando 'ya hay mucha presión y ellos han tenido miedo de que la gente pueda coger enfermedades como la tularemia'. Las críticas hacia la Junta van aún más allá al declarar que 'creo que los topillos los han echado ellos para dar de comer a las rapaces'. El alcalde de Bustillo fue uno de los vecinos que se acercaron a la demostración. La presentación causó gran expectación en este pueblo de 125 habitantes, que nunca hasta ahora había visto cómo más de una decena de medios de comunicación 'invadían' el pueblo para ver actuar a la solución italiana contra los topillos. Este apero de labranza, apto para todo tipo de tractores, está fabricado por Alpego y comercializado por la empresa Altibérica Agrícola de Villanueva de Azoague y el concesionario John Deere de Zamora. La maquinaria, denominada cultivador-subsolador, consta de siete rejas y dos rodillos que permiten hacer surcos a una profundidad de hasta 65 centímetros, remover el terreno y deshacer los terrones. De esta forma no sólo las parcelas quedan acondicionadas para la siembra, sino que tritura las madrigueras o las entierra, lo que asegura la muerte de las camadas. Esta maquinaria, por la que ya se ha interesado la Junta de Castilla y León, la Cámara Agraria de Salamanca, cooperativas y particulares, tiene un precio de 5.000 euros en su versión más económica. El gerente del concesionario John Deere, César Bragado, subrayó que frente a los daños que causan los venenos y raticidas en toda la cadena trófica, el subsolador tiene la ventaja de que no afecta a otros animales como liebres, conejos y serpientes, con lo que 'se regulariza el ciclo ecológico'. Miguel Ángel Rivas, de Altibérica Agrícola, explicó que como las madrigueras se encuentran a unos treinta centímetros de profundidad, el apero permite destruir los nidos. En su origen, el subsolador se utilizaba como apero de labranza y no estaba pensado para acabar con los topillos, pero la eficacia que mostró frente a una plaga de roedores en el centro y el sur de Italia ha hecho que ahora se vea en Castilla y León como último recurso para erradicar los topillos. |